miércoles, 9 de abril de 2008

¿YDONDE ESTAN LOS CUADROS?

En un acertado articulo de opinión publicado, este martes en pagina 12, el politólogo Brill Mascarenhas sostiene que el principal error por parte del gobierno en el reciente conflicto con el campo fue la falta de “sintonía fina” en la aplicación de las políticas públicas hacia ese sector, es decir, si bien los trazos gruesos son positivos (dólar caro, retenciones a la renta del agro, supuesto perfil industrialista), pueden quedar sin efecto debido a la torpeza e impericia a la hora de traducir los grandes lineamientos en políticas concretas, respetando las especificidades dentro de cada actor social.
Por otro lado, el retorno del ex titular de la aduana Ricardo Echegaray, como responsable de la ONCCA (el organismo estatal que se encarga del comercio agropecuario), generó mi apresurada sorpresa, ¿como puede ser que un funcionario desplazado hace un mes por sus reiteradas peleas con el titular de la AFIP, vuelva y ocupe un lugar tan importante en esta coyuntura?
Estas dos situaciones, la falta de sintonía fina y el retorno de Echegaray, aunque parezcan inconexas, se manifiestan como expresiones de un problema profundo que afecta al gobierno nacional, a pesar de no ocupar espacio en los grandes medios de comunicación. Esta es la alarmante falta de cuadros políticos comprometidos y capacitados para llevar a cabo las tareas requeridas por el estado.
El cuadro político, era un instrumento fundamental para la gestión de los lineamientos del partido, en el tiempo de los grandes partidos de masas del siglo XX.
Los cuadros se ubicaban en el sector medio de la estructura de los partidos políticos, en la base estaban los militantes y en la cima los dirigentes. Los cuadros eran militantes que se educaban y capacitaban, con lo cual adquirían conocimientos y experiencia vitales cuando el partido al que pertenecían llegaba al poder.
Esta situación fue mutando luego de la última dictadura y el desastre neo liberal, por múltiples razones, que sería muy largo solo enumerar, los partidos políticos se modificaron, y los cuadros fueron desapareciendo para dar paso a los técnicos. Estos últimos se presentaron como supuestos especialistas extrapartidarios que venían a otorgar eficiencia a la gestión pública, eliminando los vicios de la política.
Con el resultado puesto, en cuanto a los nefastos resultados de los técnicos, vemos que la vinculación entre las ideologías y la gestión pública, entre la militancia y la capacitación son fundamentales para que los trazos gruesos de los proyectos partidarios y la sintonía fina de la aplicación de políticas públicas obtengan coherencia y eficacia.
No es mi intención, añorar la vieja dinámica de formación de cuadros, sino establecer su importancia y la alarmante escasez de estos, que el gobierno de los k evidencia.
El gobierno parece una comisión directiva de club de barrio, en cuanto a la cantidad de personas que toman decisiones, la mesa chica es muy chica y quizá por eso, el recelo a abrirla es grande. De esta manera se vuelve un gobierno hermético, monocolor y desconfiado hasta la paranoia.
De allí para abajo, los cuadros son en su mayoría prestados de otras fuerzas o reciclados de gobiernos anteriores, con lo cual la coherencia se vuelve conflictiva y la traducción de las intenciones en hechos concretos, difusa y hasta contradictoria.
Este límite a la eficiencia de la gestión pública, vale para este gobierno y los que vendrán, si desean realmente establecer una agenda política soberana desvinculada de las directrices y organismos supranacionales. Los cuadros políticos, tantas veces denostados en los últimos treinta años se vuelven ahora un artículo de primera necesidad.

viernes, 4 de abril de 2008

De eso no se habla
El conflicto con el campo entró en un compás de espera, 30 días que nos darán aire a todos, a los desavastecidos para dejar de serlo, habrá que ver a que precio. Al campo para levantar la cosecha y los dolares. Al gobierno para respirar luego de la crisis mas grande desde los k.
Este episodio ha servido, desde mi optica, para dar cuenta de dos caracterisiticas que tenemos los argentinos y que cada tanto salen a la luz. Cuanto hablamos y que poco decimos y de dialogar ni hablar.
Cuanto hablamos, desde expertos, pseuo expertos, expertos ocasionales y sabelotodo que nada saben, hasta gente informada y mal intencionada y gente desinformada y bien intencionada. Todos hablamos del campo, por dos semanas fuimos ingenieros agrónomos, si hubiese pasado por la facultad de agronomía hubiese pedido el título. Esta caracteristica la de ser expertos en todo podriamos decir que es hasta pintoresca y la menos perjudicial para nuestro país.
Peor que hablar mucho es no decir nada, aunque estan intimamente ligadas, quien nada tiene para decir, se enfrenta ante la disyuntiva de quedarse callado o hablar sin decir. Sabemos que a los argentinos no nos gusta quedarnos callados, entonces hablamos pero no decimos nada.
Este recurso, de hablar sin decir se escucho hasta el hartazgo en el conflicto del campo.
El gobierno hablo de golpe, de desestabilización, de piquete de la abundancia, de mensajes cuasi mafiosos. En fin, no dijo nada, evidenciando un grave problema de comunicación o la intensión de no comunicar. Evitó hablar de la concentración de las tierras en pocas manos trasnacionales, hasta que llevado por los acontecimientos tuvo que hacerlo. No dijo que el modelo sojero demonizado es el principal ingreso de la caja disciplinadora de gobernadores e intendentes. En fin el gobierno no dijo lo que debía por el riesgo de empantanarse en sus propias contradicciones. Como muestra basta un botón, la presidenta acusa de oposición a los grandes medios de comunicación a los cuales les renovó la licencia, dejando pasar una oportunidad de acabar con el monopolio de la información, privando a los cuidadanos del derecho a la misma.
El campo tampoco fue claro, no reconoció los beneficios obtenidos durante el periodo k, ni los salvatages económicos de los sucesivos gobiernos, este inclusive. No se sinceró ante una sociedad a la que muchos chacareros grandes y chicos consideran en el mejor de los casos como consumidores y en el peor como parasitos del agro o costo de producción, esto no me lo contaron, lo presencié.
Los chacareros tampoco dejaron en claro que estaban en la ruta por dinero, igual que muchos en la plaza de Cristina, la diferencia es que en la plaza estaban por un chori o un vino, en el campo estaban por mucha mas, o alguien piensa que los chacareros lo hacían por un proyecto de país, inclusivo y democratico. No señor, estamos aqui por dinero, deberían confesar, para levantar nuestras hipotecas o comprar semillas en el caso de los chicos, para levantarla con pala en el caso de los grandes. En esta sociedad donde todo se hace por dinero nadie se escandalizaría, es mas sería un ejercicio de sinceridad que muchos sectores valorarían.
Tampoco quiero con esto caer en una ingenuidad infantil, se que esto es polítca y tanto el gobierno como el campo deben revestir sus reclamos sectoriales de legitimidad ante la sociedad y para ello apelan a estos artilugios de distracción y ocultamiento, esto es tan viejo como la política.
Pero en un país donde historicamente, nada es lo que parece, ya que los liberales son conservadores, la izquierda es estatista, los radicales son moderados, los polícias son ladrones, la revoluciones productivas son improductivas, los salariazos son miseriazos, los bancos piden creditos pero no losotorgan etc. Un poco de coherencia entre lo que se dice y lo que se habla sería un buen comienzo para tomar un camino mucho mas difícil el de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. En este país sería algo realmente novedoso.

martes, 1 de abril de 2008

A la plaza
Hoy voy a ir a la plaza, en defensa del gobierno nacional y popular dice la convocatoria, yo en cambio iré a apoyar la primer medida nacional y popular que toma este gobierno, incluido el de Nestor.
Celebro las retenciones como elemento redistributivo, pero mas las celebro como el primer paso oficial de la retorica nac and pop a los hechos. A favor de Cristina debo decir que este pasaje, de la retorica a los hechos que tantas veces le he implorado desde la comodidad ciudadana, evidentemente no es facil, por el contrario, es mas dificil de lo que parece.
Para corroborarlo no hace falta mas que ver la supina insensibilidad y voracidad con que los sectores del campo, a pesar de adjudicarse rentas extraordianrias gracias al subsiado dolar tres a uno, llevan a cabo un lock out desavastecedor.
Evidentemente como expreso la presidenta, es mas facil hablar de redistribución del ingreso, que llevarla a cabo, porque redistribuir significa sacarle a algunos para darle a otros.
Si ha decidido señora presidenta, ingresar en la senda nacional y popular, recomiendo desde la comodidad y humildad, algunas políticas en ese sentido.
-recuperación de la red ferroviaria nacional para uso agricolo-ganadero, comercial y de personas.
-eliminación del IVA para productos de la canasta basica y incremento escalonado del mismo para bienes suntuosos.
-Detener el proceso de extrangerización de la economía que durante su mandato y el anterior han sufrido todos los componentes de la economía nacional desde los servicios y la industria hasta el agro y los bienes raices.
-Ingreso ciudadano para desocupados (no es lo mismo que plan trabajar)
-Salario minimo de 2 mil pesos, actualizable según inflación.
-Mayor presupuesto para salud y educación pública, fin de subsidios a privados.
- políticas de fortalecimiento al sector de la economía social.
- credito blando a pymes y viviendas unicas.
- idustrialización sustentable del país atendiendo a las necesidades nacionales
Los recursos existen, la voluntad aún esta por verse.
Estas son algunas de las políticas de estado que tienden a llenar de contenido, el envase del discurdo nacional y popular, se que no es facíl, pero si realmente quiere intentarlo tendra aqui un compañero.